"Decir"sentimientos


A veces se hacen pocas las palabras cuando se quieren “decir”sentimientos, y no se abarca todo ese universo que se quiere y se necesita expresar; otras veces no se puede exorcizar las emociones que nos estrangulan el alma , y a solas, en el acto más íntimo que una puede tener consigo misma, cuando la poesía adquiere ese matiz de eterna confidente, y su verbo es el tuyo, ahí se queda plasmado, compartido con el mundo lo que somos, la poesía se hace voz, nos desnuda y nos devuelve a nuestros orígenes eternos, al corazón del universo.

viernes, 27 de septiembre de 2013

LA HISTORIA

Desde pequeña hizo gala de una imaginación excepcional, su madre solía oír largas horas de conversaciones entre ella y sus muñecas, recreando situaciones que a menudo resultaba inverosímiles para una niña de su edad. Le encantaba inventar historias a partir de un palillo de dientes rezagado al recoger la mesa o ante el cadáver de una mosca atrapada en una telaraña, o bajo la hipnótica melodía de la armónica del afilador de cuchillos que pasaba de tarde en tarde con su bicicleta. Todo y todos podían convertirse en protagonistas de largas historias cuando eran capturados por su mirada creadora.
Así, lo que observó esa noche de desvelo desde su ventana tenia elementos suficientes para alimentar más de una historia en su mente. Absorta contemplaba las estrellas cuando oyó aproximarse el sonido de unos pasos que desafiándose unos a otros se acercaban con ritmo febril hacia su ventana.
La calle empedrada mostraba su vulnerabilidad entre las sombras y las escasas luces que cedían con reticencias  las farolas jubiladas de su viejo barrio. La noche era pegajosa , una llovizna que anunciaba más calor había vestido de destellos de plata el adoquinado y las aceras de la calle. Y en la proximidad del sonido, una sombra alargada se hacía visible con la misma celeridad que lo hacían sus zapatos.
Se trataba de un hombre sin identidad en el rostro, apretando una bolsa en la mano con tanta fuerza como el objetivo que le había llevado a robarlo – pensó -, porque sin duda se trataba de un ladrón nocturno que andaba desvalijando las casas del barrio. Pero si era ése, ¿porqué solo llevaba una bolsa de mano? ¿qué objetos de valor podían tener cabida en esa bolsa tan pequeña?, a lo mejor había robado solo dinero, pero su barrio era de gente muy humilde, a lo mejor él no era del barrio y no le importaba robar a los pobres, o sus necesidades eran mayores como para que eso le importara. Tal vez no era siquiera un ladrón y era un mensajero que corría llevando un rescate para salvar la vida de alguien, como había visto en alguna película, seguramente sería una mujer que fue raptada cuando paseaba a su perro a primeras horas de la mañana, alguien de la zona rica de la ciudad, dueña posiblemente de uno de esos perros caros y ridículos en su tamaño que disfrutan de más caprichos que muchos niños de su calle, en ese caso hasta era posible que fuera del perro de quién pedían el rescate, tendría más valor que su dueña.
Qué absurdo! –pensó- parezco Alicia en el País de las Maravillas, elucubrando simplezas.
 Y volvió a concentrarse  en la silueta, preguntándose esta vez, si el dueño de aquella sombra, bien podía ser el alma del corredor fallecido en la carrera que hace algunos años se celebró en la ciudad, donde un desafortunado accidente acabó con la vida de uno de los corredores, claro que para qué iba a llevar un espíritu una bolsa en la mano, y además siendo  corredor.
Pregunta tras pregunta, historia tras historia que no lograba desarrollar ni concluir se sucedían casi sin permiso en su cabeza, mientras la oscura figura sin identificar aceleró la carrera al pasar bajo su ventana a la vez que levantando la mano, gritaba: taxi!, taxi! sin darle tiempo ni a capturar al ladrón, ni averiguar el contenido de la bolsa, ni saber si el interés del rapto recayó en la mascota o en su dueña o sí realmente había quedado vagando el espíritu de un corredor atropellado en el maratón de hace algunos años.
Decepcionada por su fallido intento de dilucidar una verdadera historia para el concurso de cuentos y relatos de su instituto, Silvia cerró la ventana de su cuarto, corrió las cortinas, y se acostó mientras escuchaba el saludo de buenas noches de su madre desde la habitación contigua.

Liliana Tavío Aguilar©Septiembre 2013

sábado, 21 de septiembre de 2013

ERA ELLA

No sé, quisiera tener un nombre para ella, tal vez eso facilitaría las cosas, podría identificar de quién se trata, y justificar, justificarla y justificarme.
Irrumpió en mi vida hace algunos años, cuando el cansancio de la rutina de no llegar a ningún lado empezó a hacer mella en el camino. No habían metas trazadas, solo un caminar, y ese objetivo ya era suficiente, o así lo creía.
Un buen día tras otra discusión violenta con Manuel,  al mirarme al espejo, no me reconocí, no era yo quién se asomaba a mis ojos, una mujer ajena a mi, me miraba con gesto impreciso. Desafiante, sin llegar a resultar amenazadora, inquieta pero sin prisas ni ansiedades, me interrogaba, me cuestionaba, me juzgaba con la mirada.
En algún lugar dentro de mi habían surgido unos sentimientos largamente amordazados por los años que ya no querían seguir siendolos, y ella los encontró, los tomó prestados y se vistió con ellos.
Yo acepté el reto que suponía al hacerlo.
Ese día salí a la calle y todo lucía de una manera distinta, me desbordó un entusiasmo inusual, el mundo tenía otros tintes, desde la mirada de la niña que me sonreía al cruzarse a mi paso, al gato en lo alto de un muro que se lamía o los mirlos pisoteando la hojarasca en los jardines del parque, todo tenía sentido porque yo lo miraba y porque ella existía.
En ese estado del ser, me di cuenta que no debía esforzarme demasiado para capturar los instantes, era consciente de ipso facto de todo lo que acontecía a mi alrededor, los sonidos, las imágenes, los olores,…pero con la misma fluidez e intensidad también afloraban los  instintos. Unos instintos que me llevaban a transgredir fronteras.
Si alguien llamaba mi atención, le miraba sin el menor reparo,  hasta que la insistencia desembocaba en una situación embarazosa de la que a duras pena llegaba a salir, y terminaba encontrándome en el coche o en el piso de un desconocido. Cuando esto ocurría, yo volvía a casa en medio de una tempestad incontrolable de dudas, remordimientos, sensaciones enfrentadas, horrorizada y apuntalada desde las entrañas hasta mi conciencia , intentando encontrar explicación a lo que no tenía.
Era ella, no cabía duda, era ella, terrenal, visceral y vívida, sin prejuicios, sin domesticar, desnuda, esencia misma, con sus zapatos de tacón, su ropaje llamativo, su maquillaje, y el exhalar lascivo de un cigarro, apoderándose de mi vida, y yo, sin oponer resistencia.
Regresar a casa tras sus andanzas, me suponía un enfrentamiento angustioso frente al espejo, cada una a un lado, frente a frente, intercambiando quejas y reproches, batallas que siempre terminaban siendo ganadas por ella con argumentos convincentes, esa eres tú – me decía -, esa también eres tú.
Un día, acordó consigo misma, sin tenerme en cuenta, comprobar el alcance de sus impulsos, y concertó una cita con una persona que conoció en un Chat de contactos a ciegas, para verse en un bar de carretera. Llevaba unos minutos esperando en la barra mientras tomaba una copa, cuando se le acercó un hombre corpulento con aspecto infantil que respondía a la descripción que le había dado por internet, amable y educado, la convidó a tomar una copa más, antes de sugerirle marchar a otro lugar. Luego de una conversación amena, averiguando aspectos de la vida de cada uno, y justificando historias que sostuvieran dicho encuentro, salieron juntos de aquel antro mientras decidían a dónde dirigirse. Se subieron en su coche y optaron por parar cuando encontraran  una zona poco transitada, todo lo que aconteció entonces dentro del auto, fue digno de un relato de Domina Zara, la iniciaría a ella en un submundo dentro de mi propia vida y a mi, en solo una anécdota de la misma.

Liliana Tavío Aguilar©Septiembre 2013

viernes, 13 de septiembre de 2013

¿A qué hemos venido?

La verdad del mundo
no la encierra una gota de lluvia.
Eso es deseo de poeta
cuando encierra en un verso
su ambición de agorero.
Hay tantas verdades como vidas.
Y tantas vidas como realidades.
Ni las almas gemelas viven al tiempo la misma mirada
La soledad que nos acontece
nos nombra,
nos identifica,
nos da forma.
Solos, venimos
Solos, nos iremos
Y en medio,
el mundo, tú, ellos, los otros
que al final resultamos un “nosotros”.
Vencidos o no,
Victoriosos acaso de logros encontrados,
 impuestos sutilmente,
sin esfuerzo añadido ni conscientes.
Victoriosos de una nada ganada.
Y por encima de todo qué nos llevamos?
Alegrías, penas,
ilusiones perdidas,
sueños conseguidos….estados.
El amor dado, el amor conseguido…
El respeto de los otros…..
¿Y yo? ¿y tu?...
te has amado?
Te has respetado?
Qué te has dado?
Y empezamos de nuevo preguntando ¿a qué hemos venido?
¿Por qué no volamos?
Será porque las alas no pesan
Y por eso,
aún no las hemos encontrado

Liliana Tavío Aguilar©Septiembre 2013

martes, 10 de septiembre de 2013

Esperando al tiempo

¿Dónde la huella iluminada?
Cada gota de lluvia cubriendo sus pasos
Para dejarla sin retorno posible
La tierra se volvió asfalto
Y sus pies descalzos se han perdido
No hay linderos
No ha caminos
Páramos desconocidos
Desorientada en su propia cordura
Mira perpleja lo que no reconoce
Sabe que algo ha perdido
Pero no recuerda qué ha sido
Mira sin mirar
Toca sin palpar
Y una veta de extrañeza
ensombrece su mirada
Asustada sin tragedia
Mira al mundo sin comprender nada
Y se sienta a esperar al tiempo
Como si algo o alguien le trajera
Por alguna promesa que tal vez le hicieran
Y que tampoco  recuerda
Su cabeza se ha vaciado de recuerdos
Su corazón se empeña en no perderlos
Y vive cada día sentada en su banco
Vestida de blanco,

Esperando al tiempo…
Liliana Tavío Aguilar - Septiembre 2013

viernes, 30 de agosto de 2013

Revélame

Arropo mi cara con mis manos
y huelo a tabaco  perfumado,
…qué raro,
yo no fumo…
Huelo a café recalentado,
huelo a frías tardes de invierno,
pero hoy es verano .
Una  neblina calurosa enturbia el sentido de mi vista.
Me pareció verte al otro lado de esa cortina
Tu silueta improvisada
y una sonrisa cautiva
Cerré los ojos,
te di la mano
y me adentré en tu mirada.
Esperaba tu regreso - me dijiste-,
Y la emoción hizo gala de su atuendo
desde algún rincón remoto del alma,
atrapada  en las manos de ausencias milenarias.
Dame de beber de tu savia
mézclala con la mía
Otórgame un momento de gloria
que la luz me invada nuevamente,
……un segundo…
……solo eso,
para continuar mi destino.
Deja de ser leyenda en mi recuerdo dormido
Déjame tocar tu herida
y  acariciar tu  sangre
para saber que has venido.
Revélame lo que he decidido
Justifícame a mi misma
Y luego llévame contigo
….un segundo,
……por favor,
………solo un segundo…
Y  que sea el segundo más largo e intenso de esta vida,
el que cierre
…Esa maldita herida!
……Esa maldita ira!
………Esa  culpa maldita!
Esa que me invade,
anegando  mis vaguadas,
con llantos sin inicios,
con cenit sin final.
... llorando en silencio el silencio que  amordaza
mis súplicas de morir por fin en paz
aún a sabiendas que  eso no fue lo convenido.
Liliana Tavío Aguilar©Julio 2013



sábado, 24 de agosto de 2013

Hurón herido

No hay brumas suficientes
que escondan la mirada del hurón herido
en su madriguera.
Feroz espera la mano del amo
que quiera curarlo
después de haberle obedecido
 y haber salido a cazar la presa
para la que no estaba prevenido.
Su pellejo centellado ,
sus dientes partidos ,
el hocico ensangrentado,
pero aún así le espera.
Quiere gritar de impotencia,
de rabia,
de dolor,
de vergüenza
pero las mordidas en su cuello no le dejan
Se le escapa el aire entre los orificios de la dentellada
del enemigo…¿quién era?
No comprende nada
Y él no llega!
Siente que la vida se le va
Y él no llega!
Sangra,
vomita
Pero su corazón aún bombea
Un minuto más…!!
…tal vez es que él no le encuentra!
Le falta el aire…
Quiere esperar…
Y ya no le quedan fuerzas
Un minuto más..!!
…pero no queda tiempo!
El destino se ha cumplido, el círculo se cierra
….es hora de volver a consagrarse a la tierra…
Mientras su amo que no sabe de él,
ya…..
 ……..no le espera.
Liliana Tavío Aguilar ©Agosto 2013


martes, 20 de agosto de 2013

Antes que acabe el Alba

Moriré antes que acabe el Alba
cuando la luna
aún alumbre los vestigios de la incertidumbre.

La nada tiene color a sombras,
con nombre de amapola negra.

No cabe duda,
eres el nigromante asignado a mi historia.
Tendría que orarte
y elaborar una plegaria en tu nombre:
………………………………….– “haz en mi según tu palabra”-
Porque 
según tu voluntad, 
ya has resuelto mi vida.

Llevas la batuta de mi sinfonía,
alzas tus manos,
…… y mis latidos se detienen
en la danza de tus brazos que escriben mis sueños

Bajas tus manos,
…….y mis latidos se aceleran
escapando de mi pecho
por el temor a que me pierdas.


Y bailo en el crepitar de tu hoguera
respirando el aliento de esta luna llena
la que hoy me roba el alma
porque cuando llegue la luz del Alba,
ella pondrá el punto final a mi partitura.

Sabré que habrás iniciado otro viaje
                donde ya no tendrá cabida toda esta locura.        


Liliana Tavío Aguilar©Agosto Luna Llena 2013        

lunes, 19 de agosto de 2013

HOY PUEDO...

Hoy puedo
transgredir el silencio a base de gemidos,
gemidos que son lamentos,
 lamentos que vuelven de ser quejas
quejas que se irán en el olvido.
Hoy puedo
penetrar el mundo
con la mirada azabache de la noche
y espiarte entre velos de humos
para ver como se teje el dolor de la soledad ajena.
Hoy quiero,
Chasquear los dedos en el oído de la vida
sacarla de su trance hipnótico
para que te mire de frente y te tienda la mano.
Puedo ser,  aire… soplado
La luz…  de una linterna
La voz de una conciencia… que no es mía
Un cuerpo prestado
Un cuerpo que presto
Una voz que no grita mi grito
Soy una hoguera que no quema
Un mar sin sal
La mar que no tiene olas
Una poeta que no es poetisa
Porque hay quién dice que hay que nacer rimando
para serlo,
Y yo no lo hice
no supo la matrona que mi primer llanto
fue mi primera poesía
No muero,
no tengo ganas ni fuerzas para hacerlo
No vivo,
me viven de alguna manera
Vengo corriendo de no sé dónde
pero ya no lo hago aunque diga tener prisas
Los rastros en el mar aventuran mis pasos
y yo los sigo un tanto a la deriva
siguiendo sólo la  estela que ha dejado
el paso de tu vida por la mía.
Liliana Tavío Aguilar©Agosto 2013


FIGURA Y SOMBRA

Será esta noche
cuando junto a la orilla del sueño 
mi cuerpo se arqueé
esperando tus caricias
y mis caderas se entreguen
a la profundidad desnuda de tus deseos
Serán mis entrañas
refugio de la espuma de tus mares
que a mi continente llegan abrazando mi orilla.
Será esta luna de agosto
única testigo de aquel paisaje olvidado
entre medio de los siglos
Donde un conjuro maldijo
con dolor y sacrificio
lo que tu alma y la mía
eternamente sufrirían.
Muera yo bajo el mar
de mis grandezas vencidas ,
bajo el peso de los pájaros suicidas
que desafiaron la quimérica cordura
en las jaulas de la buenaventura fingida.
Hoy solo la brisa que mi imaginación anhela
teje con sal y la bruma helénica
el holograma de tu piel
de regreso a la mía.
Vísteme con tu aliento de estrellas
insufla en mi corazón el hálito de tu recuerdo
Arranca las manos que tapan mis oídos
para que pueda escuchar el girar de la llave
en la habitación de mi memoria dormida
y pueda reconocerme en ti
 bajo la sombra del ciprés
en el que en esta vida  te has convertido.
Figura y sombra – al fin-
de un mismo destino.


Liliana Tavío Aguilar©Agosto 2013

lunes, 12 de agosto de 2013

EN BRAZOS DE OTRO SUEÑO

Estarás en brazos de otro sueño,
durmiendo una noche que no fue mía,
estarás recomponiendo  los trozos de tu vida
en alas de mariposas nocturnas
que no se han dado cuenta de la luz del día.
Aprovechando su vuelo
para alzar el tuyo.
Estarás siguiendo la estela de ese destino
en el que ya no tengo cabida,
Estarás ahora mismo dónde yo no esté.
Y me sueltas y te suelto
Y te alejas en medio de la bruma
Y solo es el silencio
Testigo de una escena
Infinitamente repetida
en nuestras vidas, 
..........esa eterna despedida.


Liliana Tavío Aguilar©Agosto 2013

PUÑALES EN LA NOCHE

Noche de puñales altivos
Rasgan la oscuridad de mi alma
Tan penosa, tan callada
Tan solapada a mi espalda
Un rastro de salitre muerto
Dibuja las mejillas de un cadáver
A quién nadie  reclamó su ausencia
Lo estranguló el tiempo
Lo mató la desidia
Fue víctima de su propia ignominia
Y así fue hallado en el fondo de si mismo
Roído en las entrañas
Vencido por la furia de sus contradicciones
Inconfesable sentimiento
donde el amor y el odio se tornan compañeros
Retó a los ojos de la muerte
Le escupió su arrogancia a la vida
Y así pagó tanta osadía
Porque la dualidad tiene precio

Liliana Tavío Aguilar© Julio 2013

Cuando tú te hayas ido

Rotará el mundo sobre si mismo, 
por última vez
No mirará jamás a las estrellas
para alinearse con ellas
No serán necesarias cábalas,
profecías ni más profetas.
Las pitonisas habrán dejado de tener profesión
Ni karmas, ni akáshicos abiertos,
Ni mantras, ni estados de meditación,
El puente que une las orillas distantes
desde que el tiempo es tiempo,
se habrá roto para siempre.
Sonará en la noche
la rotura de sus huellas en el vacío,
camino de la despedida.
Ya no habrá más un triste final,
no habrá un final.
Porque nada empezará de nuevo
No hay tiempo
Y nosotros no importamos
Todo rueda según lo convenido
sin saber desde cuándo, desde dónde y porqué.
Tal vez ya ni importe el camino escogido
Hoy ya no importa el camino
Todo habrá acabado cuando tú te hayas ido.


Liliana Tavío Aguilar ©Agosto de 2013

domingo, 11 de agosto de 2013

ESTERTORES

Me volveré granito para irme de mi misma
Volveré a la tierra
Renuncio a mi esencia maldita
No necesito estertores que me recuerden mis alas rotas
Déjame que te vaya perdiendo con el tiempo
Planear un vuelo sin regreso
Escupirle a la vida su desprecio
Su pérfida mentira de una falsa libertad
Que ya hace tiempo fue comprometida
Y todo es mucho más que eso
Al borde del abismo
Como siempre
Esperando el viento
Dispuesta , pero esperando
Inmóvil , pero  esperando
un soplo huracanado
que me haga perder el equilibrio
Solo necesito eso para dejar de estar a tu lado.

Liliana Tavío Aguilar©Agosto 2013

martes, 9 de julio de 2013

Al alba de los días de lluvia



Al alba de los días de lluvia
desperezan sus manos
las almas que han de regresar a la Tierra
Saben
y le duelen sus alas.
Qué esconden sus ojos de águila
que nadie lo puede ver.
Ver,
volar su mágica existencia
Oír,
el graznido de su corazón
Latidos de alientos
Soplos de amor
Que arremolinan la arena
Y erigen figuras
Que desmoronan
Certezas
A cada paso
A cada soplo
A cada oleaje sin collera
Abrupta ha de ser la senda
Y aquí no hay cuaderno de bitácora
Que guíe sus pasos
Un andar de antaño
Y la bruma apresurada
Que desdice el camino
Y la soledad del profeta
Que busca nombrar su destino
Antes que pierda la fe
Antes que el tiempo le ciegue
Y forme parte de un recuerdo construido.

 Liliana Tavío Aguilar


Cementerio Escondido

Claroscuros chinescos asustan
al callejón improvisado
en el que se ha convertido mi vida
Me instigan a respirar olores  añejos,
extraviados o perdidos.
Desordenando recuerdos con sus movimientos
Construyendo la memoria del momento
Porque aquella otra,
la sepultó la enfermedad y el tiempo
La sepultó la necesidad del olvido
Y exhumaron sus restos
enterradores ciegos

guardianes de un cementerio escondido.

domingo, 7 de julio de 2013

TE PIENSO EN LA NOCHE


TE PIENSO EN LA NOCHE
DESCALZA
ESPERO EL CALOR DE TU ABRAZO
QUE AGITE EL TRAYECTO DE ESTA ESTELA
QUE ME LLEVA SIN TESTIGO
EN LAS NOCHES SIN LUNA
NI ESTRELLAS

CIERRO LOS OJOS
Y ESPERO TUS MANOS
PALPANDO EL CENTIMETRO DE MI PIEL
QUE SEPARA EL BORDE DEL DESEO
Y LA LOCURA DE SENTIRME
SIN PERMISO OBTENIDO

POSEER POSESA UN SENTIMIENTO INDEFENDIBLE
NO HAY TEODICEA QUE LO JUSTIFIQUE
NI JARDÍN DEL EDÉN QUE ALBERGUE
ESTE ESTAR SIN SER,
ESTE SER SIN ESTAR,

MEJOR CERRAMOS LA PUERTA
QUE EL SILENCIO NOS SIRVA DE ABRIGO
QUE SOLO LA LLUVIA NOS ALIMENTE
Y SIRVA DE TESTIGO
COMO LO HACE LA LUNA ,
VOYEUR DE TUS ANDANZAS
EN LA IMAGINACIÓN DE MIS MANOS
CONQUISTANDO MIS DUNAS
HORADANDO MIS GRIETAS Y VAGUADAS

CONVOCA EN AQUELARRE A MIS SENTIDOS
POR CADA UNO DE ELLOS
HABRÁ UN BAILE EN TUS OJOS
EN TU PIEL,
EN TU BOCA
INVOCA MI ESPÍRITU ESTA NOCHE
Y ACUDIRÁ ENTRE LAS SOMBRAS ONÍRICAS
ENTRE EL HUMO Y EL FUEGO
EN HIPNÓTICA OBEDIENCIA

PIÉNSAME ESTA NOCHE DE BRUJAS
DIBUJA MI CUERPO EN UNA HOGUERA
RESPIRA EN MI OÍDO TU LOCURA
QUE YO DEFENDERÉ TU TERNURA
EL DÍA EN QUE EL  JUICIO
ME RECONOZCA
COMO UN TZADIK PERDIDO

Liliana Tavío Aguilar © Julio 2013

FUTURO INCIERTO


Voy tocando puertas en el silencio de la noche,
murmullos de un pasado ignorado
me llaman por un nombre que no conozco,
detengo el paso por momentos,
pero el temor acecha para amordazar mi garganta,

Un ángel visita los páramos del limbo
su tristeza me conmueve
y le acompaño en su caminar
que no es otro que el mío.
No quiero levitar
y camino descalza sobre los cristales
del dolor enmudecido.

Sangra la Tierra, sangran sus hijos
Abre sus entrañas al huracán del cielo
Se entrega palpitante, desvanecida ,
deseando ser saqueada para empezar de nuevo
Ofrece sus caderas al viento
Entre la bravura del mar
y la arena del desierto
entre los árboles caídos
y los animales muertos.

Sacude sus pústulas ulcerosas
Entre el espacio y el tiempo
Pero no logra olvidar
el origen divino de su alumbramiento
Y pare vida tras cada contienda
Y respeta el turno de la muerte
cuando toca,
Y nazco,
Y muero
Y no me arrepiento
Aunque no recuerde de dónde vengo
Ni se esclarezcan las dudas
De este,
nuestro futuro incierto


Liliana Tavío Aguilar ©Junio 2013

sábado, 25 de mayo de 2013

NO VALE LA PENA


Déjame volver sobre mis pasos
Regresar a casa con solo desearlo
Abrir los ojos y estar en otro lado
Creer que el tiempo  no  ha pasado.

No te muevas
Y esconderé mi cara bajo tu sombra
No desplegaré las alas que no tengo
Ni querré volar por cielos abiertos.

No vale la pena correr esos riesgos
Si por volar más alto
Se pierden mis contornos en tu memoria
Y en mi regreso no reconoces mi historia.

Me traiciono, me traiciona la fe y el deseo
Pensar, sentir,
Llorar.
Seguir creyendo y creerme

¿Y como dirías tú?...ah, sí, dramatizar
Cuando se expresa el miedo
Cuando ahuyentas la soledad que pretende ser tu inquilina
Inventando carreras de agua en las mejillas del tiempo.

NADA, un puente de quimeras
SER, con las manos atadas a una cintura
VIVIR, respirando el aire enajenado
CREER, que las dudas son mi sacrosanto.  

Liliana Tavío Aguilar©Mayo 2013


ORGULLO


Vengo cabalgando 
adoquines en la calle del tiempo
palpando rastros de infinitas huellas
ajustando la mirada
escudriñando grietas.
Busco la palabra perdida
que corre ensartada en el viento
que se deja aplastar por la lluvia
para brotar en el musgo
que se esconde en las esquinas.
Quiero oírla gritar,
que su nombre reverbere
en las cuevas de barrancos y senderos.
Quiero conocerla aquí!,
……en mi adentro!
Y así confirmar que existe
más allá de mis pensamientos,
Que al oírla recuerde el trazado del camino
Que no me asuste la niebla
Que no me acuchille el olvido
No quiero morir antes de tiempo
sin haber aprendido
que la entereza que antecede al orgullo
es por haber caído
Y blandir el estandarte de que aún cayendo,
he sobrevivido.

Liliana Tavío Aguilar©Mayo 2013


sábado, 11 de mayo de 2013

DOY


Doy todo lo que soy,
lo bueno y lo malo que hay en mi
Aprendo que nada soy si no soy entera.
Nada es en mi la una sin la otra
Asi,
soy perfecta.
El equilibrio es el vivir.
Pretender ser lo que no soy
eso,
eso sí es el morir.
Liliana Tavío Aguilar © Mayo de 2013

viernes, 3 de mayo de 2013

TRES PASOS


Uno…dos…tres
Arrastra los pies encadenados.
Tres pasos de un mismo andar
que se pierden en la senda de la traición y el desespero.
Uno…dos…tres
Siguen los pies encadenados
pero no llega su alma a imaginar
que es ese el camino del sosiego.
Tres pasos,
y la alquimia del sabor amargo en el reflejo de las aguas .

Palabras,
sublimes,
que pesan en la mirada desconsolada
de quién tiende la mano
pidiendo limosna,
mendigando verdades
a cambio de quimeras.

Tres pasos hacia el infierno
Tres pasos hacia la eternidad
Tres pasos huyendo de la mentira
Tres pasos desgajándose la ingenuidad

A tres pasos de la gruta de las lágrimas secas,
Penélope corta su cabellera
ya no quiere traficar con su belleza,
no hay moneda de cambio que pague su espera,
se olvidó de vivir
y es muy poco lo que le queda.

Palomas sin alas,
Cuervos sin cabezas,
Águilas sin garras,
No hay cerros que coronar camino del destierro,
solo le queda el castigo de reptar sobre su vientre herido,
ser lo que le ha quedado ser
la serpiente maldita del paraíso.

Liliana Tavío Aguilar©Mayo 2013


sábado, 13 de abril de 2013

SIN CÁBALAS


Quisiera correr
sin piernas que me sostengan,
llover,
como el cielo lo hace
para llorar el sentimiento de tantas almas perdidas,
rugir,
como el corazón de una selva en primavera
y transformar mi carne en tierra,
fertilizando estepas que desconozco.
Quiero dormitar,
a la sombra del ombú
que acompaña a mi retina,
respirar,
el aliento del desierto
que nos recuerda lo que no fue hace tiempo,
y en su vestigio de ahora, está la osadía
de nuestro andar por la vida.
Quiero tener voz
para gritar mi propia ausencia
y encontrar en el eco
mi alma perdida.
Cómo brillar en la noche,
si soy estrella de día?
Como oscurecer el día,
si mi eclipse no cubre tu luna?
Sombras, luz,
luz y sombras
Noche
Día
Tu vida
La nuestra
La mía
Y ahora, ya sin ningún lugar
Donde vamos a jugar?
No hay cábalas que descifrar
para poder continuar,
ignorada su esencia ,
que creemos escondido,
que ya no hayamos vivido?
A.T.A.©Abril 013

sábado, 23 de marzo de 2013

SILENCIO APRENDIDO


Víveme con las contradicciones
que me empujaron a tu orilla.
Maldice mi existencia
cuando apriete tu garganta con mis palabras.
Paraliza mi sangre con tu mirada
cuando el fuego de tu ira
no encuentre salida
a esta vida loca, absurda y desenfrenada ,
que el destino ha guardado en botella de plata
para envenenarnos el alma.
No tengo respuestas,
no tengo tristezas,
no tengo calores
que ofrecer al mundo
a cambio de nada.
Mis manos se han ido vaciando
de amor, de rabia,
de cordura y de utopías
Mi mirada la nubla la locura
Ya no oigo el cantar de la lluvia
sobre el tejado de latón de mi casa.
Sorda a la música del agua
necesito reinventar mi nacimiento
necesito creer en mi de nuevo
danzar histriónicamente bajo la oscuridad,
bajo la incógnita de las estrellas,
liberar mi tragedia acariciando el aire con mis gestos
volando grácil y sin peso.
Mis venas dúctiles cables de mis sentimientos,
dibujando el firmamento con mis dedos,
dispuestas a abrir el caudal de mis deseos,
mueven mis rápidos internos,
apuran el devenir de mis pensamientos,
y caigo de rodillas en la playa de mis torturas,
donde la necesidad de gritar en la inmensidad de la noche,
enmudece ante el silencio aprendido del alma,
Y no derramo ni siquiera :….una lágrima.



MAR DE NOCHE


Ruge el mar de noche
sin condiciones,
sin soledades
se tiene a si mismo
aunque yo no le vea.

Sé que enarbola espumas por banderas
desgarra sentimientos
que no se expresar

Se hace eco de mis marismas
y me dice que siempre estará
que le crea
que no va a dejarme como los demás
que forma parte de la sangre
que irriga todo mi ser

Mi alma,
se crece cuando lo hace la marea
Mi pulso,
se acelera cuando le tengo cerca
Mi mirada
le busca cuando me marcho a tierra
Su olor,
me retorna a la vida cuando carezco de ella
Su caricia,
se vuelve eterna
y su sonido salvaje en la inmensidad de la noche
hace palpitar mi ser de dentro a fuera
Yo, era su hija
Y ahora convertida en su amante
no le importa mi edad
ni mi condición
ni mi vacuidad.

No le importa mis otros amores
Siempre que esté a la orilla de él
Siempre que le mire enamorada
Siempre que le sea fiel

Ay, azul elemento de mis fijezas
de mis ansiedades proscritas
de mis laberintos siniestros.
Alcahuete celoso de mis furtivos encuentros

Sé que estarás fielmente hasta el final
sé que será tu abrazo
la última caricia que mi espíritu reclame
cuando haya decidido navegar a la otra orilla
regresando por fin a tu regazo…

Liliana Tavío Aguilar©Marzo 2013



Liliana Tavío Aguilar©Marzo 2013

EL SACO DE MIS RECUERDOS



Caminamos con el saco a cuestas del olvido
aligerando su carga
cuando la experiencia demanda haber existido.
Y lo abrimos,
y sacamos de a uno los recuerdos,
Éste,
me sirvió para recordar tu sonrisa
Este otro,
para recordar tu llanto en una despedida
Aquí está,
éste,
que me hizo entender
que amarte y no hacerlo
eran la cara y la cruz de la misma moneda.
Acá,
está éste,
el que me dice cada vez que le veo
que los días grises y los de luz
se suceden cíclicamente
sin que yo pueda hacer nada
para detener ese proceso,
pero que de mí depende
que convierta en una fiesta un día de lluvia
o en arrasadora tormenta una iluminada mañana.
Mira,
en éste,
la música del arrullo del silencio,
donde el sueño armonioso de tu alma me pertenecía.
Y aquí está también,
el baile de tu rabo
recordándome la simpleza de la felicidad
en el hecho de mirarte.
Hoy solo quiero aligerar el olvido
con los recuerdos del alma
recordar durante el día que al final de la noche
tu calor calmará mis heridas
y que me han bendecido los dioses
regalándote en mi vida.
Liliana Tavío Aguilar©2013